Una caja fuerte encasquillada un sábado por la tarde no es l
Una caja fuerte encasquillada un sábado por la tarde no es lo más habitual, pero cuando pasa, pasa fuerte.
Fue en la Avenida Ramón y Cajal, en Almansa. Un vecino llevaba años sin tocar la combinación de la caja de su padre y ya no recordaba si el dial giraba primero a la derecha. Probó tres veces seguidas y el mecanismo se bloqueó por precaución, que es justo lo que hacen estas cajas cuando notan manos torpes insistiendo.
Llegué con la furgoneta cargada de bombines y llaves en bruto de siempre, aunque esa tarde tocó sacar el maletín y hacer una apertura de cajas fuertes en vez de la puerta de siempre.
Sin prisa. Sin forzar nada.
Se escucha el bombo con calma, porque cada intento en falso vuelve a bloquear el sistema y ahí sí se complica de verdad. En poco menos de media hora estaba abierta, sin un rasguño en la puerta ni en el frontal, y el vecino pudo sacar los papeles que llevaba semanas buscando.
Trabajo por Yecla, Jumilla y Pinoso, y como cerrajero de emergencia en Yecla me llega de todo: desde una caja fuerte olvidada hasta una puerta de bodega gripada por el polvo de la vendimia. Si tienes una caja en casa que no abres desde hace años, ve con calma y, si se atasca, para antes de forzar el dial otra vez.
Cualquier cosa rara que notes, me llamas antes de forzarla.